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¿Qué es el hygge, de verdad? Guía práctica más allá de las velas

Brice Macias · Actualizado el 27 de octubre de 2026 · 6 min de lectura

Dos amigos comparten una sopa en una sala cálida mientras nieva afuera, con un colibrí posado en el alféizar detrás de ellos.

Hacia 2016, el hygge apareció de pronto en todas partes. Los diccionarios Oxford y Collins lo preseleccionaron como palabra del año, y llegó al inglés sobre todo como una lista de compras: velas, suéteres gruesos, calcetines de lana, una piel de borrego sobre una silla.

Esas cosas están bien. Pero no es lo que la palabra significa en Dinamarca, y tratar el hygge como una estética pasa por alto justo lo que hace que la gente se sienta mejor. Esta guía trata de eso: qué es de verdad el hygge, qué dice y qué no dice la investigación, y cómo encontrar tu propia versión en un día cualquiera.

Qué significa hygge

Hygge es una palabra danesa, que suele pronunciarse más o menos “JÚ-gue”, y describe un sentimiento más que una cosa: la calidez cómoda y sin prisa de un momento en el que te sientes a salvo, a gusto y cerca de las personas que te rodean. El diccionario de Oxford lo describe como una intimidad acogedora y una convivencia cómoda que producen una sensación de bienestar.

Sus raíces suelen rastrearse hasta palabras del noruego antiguo y del nórdico antiguo relacionadas con la comodidad y el consuelo, aunque la historia exacta no es segura. En danés se usa todo el tiempo, como sustantivo, como verbo y como adjetivo. Puedes tener hygge, crearlo, o decir que una noche fue hyggelig.

Lo que importa para el resto de esta guía: el hygge describe un ambiente que creas con otras personas, o contigo. Los objetos pueden ayudar a prepararlo. No pueden crearlo.

Qué no es el hygge

No es un estilo de decoración, y no es algo que se pueda comprar. El antropólogo danés Jeppe Trolle Linnet, que estudió el hygge en familias danesas, lo describe como una forma de estar juntos que busca sentirse auténtica e igualitaria, en silenciosa oposición al lujo ostentoso y a la competencia. Lo caro o lo impresionante suele ir en su contra, porque en cuanto alguien está actuando para los demás, el hygge desaparece.

Él también señala su lado oscuro, y vale la pena ser honestos al respecto. Como el hygge depende de que todos estén relajados y de acuerdo, puede excluir sin hacer ruido a quienes no encajan, o presionar para que los sentimientos difíciles se queden fuera de la sala. El hygge de verdad tiene lugar para un mal día. Una noche forzada y perfecta, no.

Qué dice la investigación

Ningún estudio ha demostrado que el hygge haga más felices a las personas, y el buen lugar de Dinamarca en los rankings mundiales de felicidad tiene muchas causas probables, desde la confianza entre las personas hasta el sistema de bienestar social. No sería honesto atribuírselo a una palabra.

Lo que sí respalda la investigación son las dos cosas de las que está hecho el hygge.

Saborear los pequeños placeres. Poder notar un buen momento y quedarte en él se asocia con ser más feliz, y parece que se echa a perder con facilidad. En un estudio, las personas a quienes simplemente se les recordó la riqueza dedicaron menos tiempo a saborear un trozo de chocolate y lo disfrutaron menos que quienes no recibieron ese recordatorio. Tener acceso a lo mejor puede hacer más difícil disfrutar lo pequeño.

Estar cerca de las personas. Una amplia revisión de 148 estudios, con más de 300,000 personas, encontró que quienes tenían relaciones sociales más sólidas tenían alrededor de un 50 por ciento más de probabilidad de supervivencia durante los periodos estudiados. Los autores consideraron que el tamaño de ese efecto era comparable al de factores de riesgo para la salud bien establecidos. El tiempo compartido con calidez no es un lujo.

Los ingredientes del hygge

Si quitas los productos, el hygge se reduce a unos pocos ingredientes sencillos.

  • Presencia. Estar en el momento, no medio dentro del celular. Una comida en la que nadie mira una pantalla se siente distinta.
  • Compañía. Un grupo pequeño, a menudo de tres o cuatro personas, mejor que una multitud.
  • Comodidad. Cálido, suave y sencillo. Suficientemente bueno, no perfecto.
  • Un ritmo sin prisa. Sin una agenda que cumplir, sin otra cosa esperando después.
  • Igualdad. Nadie impresiona a nadie. Todos ayudan, nadie actúa.
  • Luz. Los daneses prefieren, como es bien sabido, una luz baja y cálida a un foco brillante en el techo. Una lámpara y una vela cambian un cuarto más de lo que imaginas.

Cómo llevar el hygge a los días normales

El hygge no se guarda para las noches especiales. Una parte cabe en cualquier día.

  • Mañana: una bebida caliente tomada con calma y en una silla, antes de mirar el celular.
  • Tarde: diez minutos afuera, a solas o con alguien, sin audífonos.
  • Noche: una lámpara en lugar de la luz del techo, y el celular en otro cuarto durante una hora.
  • Con otras personas: una comida sencilla, cocinada entre todos, sin nada que demostrar.
  • A solas: una cobija, un libro, una ventana y ningún motivo para levantarte.

Nada de esto necesita algo nuevo. Casi todo pide que dejes de hacer otra cosa durante un rato.

Encuentra tu propio hygge

La versión más útil del hygge es la tuya, no la de Dinamarca. Un ejercicio breve para encontrarla:

  1. Escribe cinco momentos del último mes en los que sentiste paz, aunque fuera por poco tiempo.
  2. Junto a cada uno, anota dónde estabas, quién estaba contigo y qué hacías.
  3. Busca lo que tienen en común. Una hora del día, una persona, estar al aire libre, tener las manos ocupadas.
  4. Guarda la lista donde la veas. Son tus pequeñas alegrías.
  5. Elige una para llevarla a esta semana a propósito, y reserva otra para un día más difícil.

Esa lista importa más que cualquier vela. Es el registro de lo que de verdad te ayuda.

¿Se puede hacer hygge a solas?

Sí. Los daneses también hablan del hygge a solas: una noche tranquila, un baño largo, un té y un buen libro. La soledad puede ser reparadora, sobre todo si pasas gran parte del día entre mucha gente.

Aun así, la investigación de arriba es un recordatorio suave de que conviene no volverlo todo solitario. Algunos de los momentos más reparadores son los pequeños y cálidos que se pasan con alguien más.

Cuando la comodidad no basta

La comodidad ayuda en un día difícil. Pero hay una diferencia entre descansar y retirarse. Si llevas semanas alejándote de todo, si nada te resulta agradable, ni siquiera lo que antes te ayudaba, o si quedarte en casa empieza a sentirse como esconderte, eso es más que una necesidad de hygge. Habla con tu médico o con alguien de confianza. Si estás en peligro, nuestra página de ayuda reúne servicios que responden de día y de noche.

Hacerlo con Chirpi

Chirpi toma prestado del hygge a propósito. En la app, Mi Hygge guarda una lista de tus pequeñas alegrías, hasta doce, y cada una puede convertirse en un hábito o en un paso planeado para un día concreto. Si no sabes qué poner en la lista, puedes encontrar más con Chirpi en una conversación corta. Puedes leer más sobre las ideas detrás de Chirpi, entre ellas el hygge.

Chirpi llega a iPhone y Android. Los siete primeros días son gratis, sin tarjeta.

¿Qué significa hygge?

Hygge es una palabra danesa para el sentimiento de una comodidad acogedora y sin prisa y de cercanía, la calidez de un momento en el que te sientes a salvo y a gusto, a menudo con otras personas. Describe un ambiente más que cualquier objeto.

¿Cómo se pronuncia hygge?

En español suele decirse más o menos “JÚ-gue”. La pronunciación danesa es un poco distinta, pero esto se acerca lo suficiente para que te entiendan.

¿Hay que comprar algo para el hygge?

No. Las velas y las cobijas pueden ayudar a crear el ambiente, pero el hygge viene de la presencia, la calidez y la buena compañía. Lo caro o lo impresionante suele ir en su contra.

¿El hygge es solo para el invierno?

No. Está muy ligado a los largos inviernos daneses, pero una noche de verano afuera con amigos, o un desayuno lento en una mañana tranquila, pueden ser igual de hyggelig.

¿Se puede hacer hygge a solas?

Sí. Una noche tranquila con un libro o una bebida caliente cuenta. El hygge con otras personas añade algo que la investigación asocia con el bienestar, así que conviene tener un poco de ambos.

Información general de bienestar, no consejo médico. Si lo estás pasando mal, aquí puedes encontrar ayuda.

Brice Macias, fundador de Chirpi
Brice Macias

Brice fundó Chirpi después de pasar por momentos difíciles y de ver a su familia atravesarlos también. Aprendió que casi todos queremos, sobre todo, que nos escuchen y tener hacia dónde ir. Chirpi nace de las dos cosas.

Fuentes

  1. Linnet, J. T. (2011). Money can't buy me hygge: Danish middle-class consumption, egalitarianism, and the sanctity of inner space. Social Analysis, 55(2).
  2. Quoidbach, J., Dunn, E. W., Petrides, K. V. & Mikolajczak, M. (2010). Money giveth, money taketh away: The dual effect of wealth on happiness. Psychological Science, 21(6), 759-763.
  3. Holt-Lunstad, J., Smith, T. B. & Layton, J. B. (2010). Social relationships and mortality risk: A meta-analytic review. PLoS Medicine, 7(7), e1000316.